El hombre lo miró y le dijo: Estás entre Estados
Unidos y México, que pregunta más tonta, pues estás en la Tierra.
A caso tú ¿de dónde vienes? El niño respondió: del
asteroide B 612.
El hombre lanza una gran carcajada, así que eres tú; le pedí al Peyote que me diera la visión de la pureza y la magia, y me trae a este chamaco.
Señor no entiendo lo que dices. ¿Cuál es tu nombre? A mí me dicen Don Juan y ¿a ti? Yo soy el Principito, el hombre no paraba de reír, de razón la capa que traes puesta, claro que pareces más un mago.
El niño le dice: Yo voy viajando por algunos planetas y en este no había estado. ¿Y tú vives solo en este planeta? ¿Qué haces aquí?
El abuelo le contesta: yo vivo con otros miles de millones
de personas en este planeta. Aquí estoy sólo en una ceremonia de Peyote.
¿Y con quién vives en tu asteroide? Pregunta el hombre.
Con una rosa, responde el niño; ella es un poco
difícil pero la amo sobre todas los cosas.
El niño le pregunta: ¿Tú tienes una flor?
No, pero tengo al Humito, él es mi aliado y amigo, es
quien me ha enseñado a observar y ver este mundo y otros más.
Don Juan lo miraba con mucha curiosidad, en ese momento una mariposa blanca se posó sobre su hombro derecho y pensó que realmente este era un niño especial.
El Principito muy apacible, tomó una rama e hizo un dibujo
en la arena, al verlo, el abuelo le preguntó ¿qué se ha comido la boa para estar
así de gorda?. El niño lo miró con una sonrisa y le dijo: un elefante.
En ese momento los dos sonrieron.
Don Juan miró hacia el firmamento y le dijo al
niño: así que vienes de una de esas estrellas; que viaje tan largo el que
has hecho para venir hasta aquí. Serás mi invitado, conocerás de la Tierra a
través de los ojos de un brujo yaqui.

Comentarios
Publicar un comentario