La ciudad desolada
Es una lluvia copiosa que cae sobre la ciudad, las calles grises y casi desiertas, la grama que va creciendo e irrumpiendo el pavimento que también se apodera de los andenes. Cuanto tiempo de desolación, hasta las palomas caminan desprevenidas por las avenidas. ¿Dónde está la gente?, se preguntan las ratas de la ciudad, ya hay poca comida, los restaurantes y hasta los clubes nocturnos están cerrados.
Pareciera que a los humanos se los hubieran tragado sus propias viviendas, apenas se ven por las ventanas y pequeños balcones salir.
Cuanta soledad se vive aquí.

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