El día martes a las 9:30 de la mañana el señor Martínez fue hallado muerto bajo las escaleras de su edificio junto al armario del conserje, el arma homicida era un martillo que fue encontrado en un bote de basura a dos cuadras de la escena.
Ester y
Martínez se conocían desde hace muchos años, siendo grandes amigos y hasta
cuentan de sus amoríos a escondidas. No
se sabe que fue lo que desencadeno esa furia pero de un día para otro no se
volvieron a cruzar palabra, solo discutían a través del conserje.
Ester
derrumbada con la noticia, se desborono en llanto, cuando José el conserje, fue
a darle la noticia. Ella de inmediato culpo al novio de María, a quien vio salir por el balcón antes de medianoche.
Pero José se
niega a creer que fuera el muchacho, pues al parecer la muerte de Martínez
ocurrió como a las 6 am.
Ester que no
salía del asombro, no entendía como lo habían matado. José en cambio culpa a
Francisco su amigo, pero Ester no cree, pues Francisco esta recién salido del
hospital por una cirugía que le habían practicado.
José al ver
a Ester inmersa en el llanto le ofrece un pañuelo para secar sus lágrimas,
cuando él acerca sus manos, ella nota sangre del puño de su camisa. Ella en
medio del shock en el que esta, le devuelve el pañuelo, y le dice que quiere
estar a solas.
José es el asesino,
piensa ella. Él sí que tenía motivos suficientes para acallarlo, ese
dinero que perdió era para el tratamiento de esposa y ha sido gracias a Martínez. No sabía qué hacer, pues José es su único amigo en el
edificio, tal vez la sangre es porque lo intento ayudar, se niega a creer que
José sea el asesino.
De repente ella recuerda al esposo de Sandra quien lo vio entrar al edificio cuando cuando ella salia a trotar, así que llama a José para contarle esto, quien le dice que la policía lo acaba de detener porque el arma homicida le pertenece a él.

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